
El alcoholismo y el abuso del alcohol, son dos manifestaciones diferentes de problemas con bebidas alcohólicas. Cuando la persona muestra signos de adicción física y/o menta y continúa bebiendo, a pesar de la pérdida de responsabilidades sociales, tanto familiares como laborales, estamos frente a un caso de alcoholismo. En cambio, el abuso del alcohol es cuando beber desmedidamente genera problemas relacionales pero no hay síntomas de adicción física.
Todos nos sentimos depresivos o tristes en algún momento de nuestra vida, sin embargo estos sentimientos, por lo general, son transitorios y desaparecen en pocos días. Cuando una persona tiene un estado depresivo, éste interfiere de manera más o menos significativa con su rutina y vida diaria; por ejemplo, ir a trabajar o a la escuela, atender a los hijos, en las relaciones interpersonales, principalmente con la familia y amigos. La depresión afecta la vida de la persona que la padece, como también la de su entorno.